La meditación de la luz blanca o del torbellino espiritual
es una herramienta de nuestra alma que puede ser usada por cada uno de nosotros.
Es bueno usarla para eliminar los residuos de nuestra aura o para conseguir
inspiración de nuestros vehículos superiores. Nuestra vida diaria, el estrés,
las discusiones, los enfados, las salidas de tono, el contacto con situaciones
o personas alteradas y muchas otras situaciones más acaban obstruyendo nuestros
canales. Estos desechos astrales pueden ser eliminados de nuestra aura, a fin
de que el proceso no se cristalice y acabe debilitando nuestro cuerpo etérico y
finalmente nuestro cuerpo físico no enferme.
Estos son algunos momentos en los que es aconsejable hacer
una meditación de luz blanca:
1. Al final del día, para dormir dirigiendo nuestros
pensamientos hacia la luz.
2. Después de estar en medio de una multitud de personas, en
sitios como centros comerciales, aviones, trenes subterráneos, teatros, clubes
nocturnos y discotecas, etc.
3. Cuando nos sintamos nerviosos, alterados o intranquilos.
4. Para conectarnos con nuestra fuente eterna de creatividad
interior.
5. Antes de hablar en público.
6. Al final de la jornada de trabajo para recuperar nuestro
centro, en el camino del trabajo a casa.
Cómo utilizar la meditación de luz blanca
Debes empezar por identificarte con tu alma y no con tu
personalidad. Céntrate en tu interior y siente como se expande. Haz un llamado
a la luz blanca para que te bañe e ilumine y que todo lo demás desaparezca.
Permanece atento para lograr que tus pensamientos no se dispersen. Visualiza
como la luz te atraviesa hasta tus pies y después vuelve a subir hasta tu
cabeza. Por su paso por cada chakra siente como se deshacen los nudos y la
energía fluye libremente en tu interior. Sigue este proceso durante unos cinco
minutos o hasta que notes que tu aura es clara y tú estás tranquilo y
conectado.
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