sábado, 27 de julio de 2019

Oración para un difunto



Te recomiendo a Dios Todopoderoso, mi querido hermano (o hermana), y te pongo en las 

manos de aquel de quien eres criatura, para que después de haber sufrido la sentencia de 

muerte, dictada contra todos los hombres, vuelvas a tu Creador que te formó de la tierra. 

Ahora que tu alma va a salir de este mundo, salgan a recibirte los gloriosos coros de los 

Ángeles y los Apóstoles, que deben juzgarte; venga a tu encuentro el ejército triunfador de 

los generosos Mártires; rodeeate la multitud brillante de Confesores; acójete con alegría el 

coro radiante de las Vírgenes, y sé para siempre admitido con los santos Patriarcas en la 

mansión de la venturosa paz. Anímete con grande esperanza San José, dulcísimo Patrón 

de los moribundos. Vuelva hacia ti benigna sus ojos la santa Madre de Dios. Preséntese a 

tí Jesucristo con rostro lleno de dulzura, y colóquete en el seno de los que rodean el trono 

de su divinidad. No experimentes el horror de las tinieblas, ni los tormentos del suplicio 

eterno. Huya de ti Satanás con todos sus satélites. Líbrete de los tormentos Jesucristo, 

que fue crucificado por ti; colóquete Jesucristo, Hijo de Dios vivo, en el jardín siempre 

ameno de su paraíso, y verdadero Pastor como es, reconózcate por una de sus ovejas. 

Perdónete misericordioso todos tus pecados; póngate a su derecha entre sus elegidos, 

para que veas a tu Redentor cara a cara, y morando siempre feliz a su lado, logres 

contemplar la soberana Majestad y gozar de la dulce vista de Dios, admitido en el número 

de los Bienaventurados, por todos los siglos de los siglos. Así sea».

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