domingo, 19 de julio de 2020

Taller de Metafísica Parte XVI




Maestro de la Ascención Serapis Bey 

 

Serapis Bey es el Chohán del Cuarto Rayo (el rayo blanco) de la pureza y de la ascensión.

Chohán significa Señor o maestro; un jefe. Cada Chohán es un Maestro Ascendido con maestría en un rayo específico.

Gautama Buda anunció por medio de Elizabeth Clare Prophet, que las Universidades del Espíritu se llevarían a cabo en los retiros etéricos de cada uno de los Chohanes de los rayos, en donde, le dan la bienvenida a miles de alumnos que diligentemente, seguirán sistemáticamente, el sendero de la auto maestría en los siete rayos.El servicio a la vida que Serapis ha elegido, es el de preparar a los discípulos para el ritual de la ascención.


Conocido como el gran disciplinario, Serapis entrena a candidatos para la ascensión en su retiro, el Templo de la Ascensión, en Luxor, Egipto. Este retiro está en la octava etérica, sobrepuesto sobre el Templo físico de Luxor en el Nilo.

Solamente se admiten individuos en su retiro, después de que hayan pasado ciertas iniciaciones exitosamente. Estas son dadas por otros miembros de la jerarquía ascendida, quienes actúan, como los patrocinadores y maestros de iniciados no ascendidos. Él le enseña a las almas mientras sus cuerpos duermen en la noche y entre encarnaciones.

Retiro de la Ascensión en Luxor

Ahora, a las clases de Serapis Bey vienen los artistas, músicos, escultores, arquitectos, planificadores, aquellos que sirven en el Cuarto Rayo, al igual que los discípulos más devotos de cada rayo para expresar la pureza, la armonía, el ritmo, el equilibrio y la perfección en cualquier empresa. Los estrategas militares y de espionaje y todos los que sirven en las fuerzas armadas, la seguridad y los departamentos de policía de las ciudades todos reciben allí, un entrenamiento especial para la defensa de la llama de la Vida.

A estos y a todos los que buscan entrada; Serapis clarifica los rigores del sendero al logro más elevado, el sendero de la luz blanca, de una pureza que se obtiene por medio del servicio, el sacrificio personal y la entrega de todo a Dios.

Los métodos de disciplina de Serapis Bey son creados individualmente para cada candidato a la ascensión.

Después de una entrevista inicial por él mismo o, por uno de los Doce Adeptos que presiden en su Escuela de Misterios, los devotos que vienen a su retiro, son asignados en grupos de cinco o más, a realizar proyectos con otros iniciados cuyos patrones kármicos (gráficamente ilustrados en su astrología) pronostican la fricción máxima entre sus corrientes de vida. Esta prueba se tiene que dar para que puedan elegir estar o no centrados en Dios.

En poco tiempo es claro que todos los ídolos del ser tirano o del pasado kármico se tienen que entregar si uno va a unirse con la corriente confluente de la Ley del Uno.

Cada grupo tiene que servir juntos hasta que encuentren la armonía individualmente y, como unidad cohesiva de la jerarquía aprendiendo en todo momento que aquellas características que ofenden a otros, son polos opuestos de sus propias fallas peores y que lo que uno critica en otro es probablemente la raíz de su propia desgracia.

Aparte de este tipo de dinámica en grupo, a los individuos se les coloca en situaciones (tanto en el retiro como en sus actividades diarias) que les proporcionan los mayores desafíos, según sus patrones kármicos que continuamente cambian.

En este curso de Serapis, uno no simplemente se puede levantar y dejar una crisis, una circunstancia, o un individuo que no le guste. Tiene que mantenerse firme, enfrentar y conquistar su propia mente carnal y la energía mal cualificada por medio de la disciplina de su conciencia en el arte de no reaccionar a la creación humana de los demás, mientras aprende a no ser dominado o influenciado por su propia creación humana.

Cuando almas, que se han colocado en gran proximidad, precisamente porque se han irritado por muchas encarnaciones, logran suavizar asperezas, finalmente prefiriendo la Armonía Divina a todos los dioses inferiores de terribles lágrimas y diatribas, pueden proceder a las cámaras de aprendizaje avanzado.

Aquí, en la presencia de Serapis, los secretos alquímicos del Árbol de la Vida se les pueden dar a conocer a aquellos que, cansados del mundo del deseo, han sometido sus pasiones y polarizaciones, concediendo solamente “Aquiétate y sabe que YO SOY Dios”.

Estos, entonces, ya están listos para someterse a los rigores de iniciación que resultaran, primero en el matrimonio alquímico del alma con el Santo Ser Crístico y, después en la reunión con su Presencia Divina y Cuerpo Causal, por medio del ritual de la ascensión.

Serapis nos ha explicado lo importante que es, especialmente en este Ciclo Oscuro del descenso del karma de la Tierra, que nosotros, como Portadores de Luz vengamos a su retiro etérico en Luxor y nos esforcemos para ganar nuestra ascensión tanto a niveles internos como externos, concienzudamente aplicando lo que hemos aprendido “fuera del cuerpo” al llevar a cabo las tareas diarias:

“Pues contamos no con una, sino con varias ascensiones cada año, como algo absolutamente indispensable para sostener el equilibrio de la Vida sobre la Tierra.

“Ante Dios, puedes declarar que la ascensión es tu meta al final de esta vida, y llamar a tu Poderosa Presencia YO SOY para que tu plan divino se desenvuelva y que en verdad puedas ser digno de ser un candidato para las iniciaciones del fuego sagrado y de la llama de la Madre bajo Serapis Bey. Con seguridad, este llamado forzará la respuesta”.


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